Sebastián Serrano
Fundador y CEO de Ripio
“Crear valor es, de alguna forma, hacer la obra de Dios, porque refleja el acto fundacional de la creación”
Hace más de un década que fundé Ripio y en este tiempo me dicen que cambié muchas veces. Esto es porque creo que no conviene ponerse sustantivos. No soy “el técnico” ni “el comercial”, ni siquiera “el CEO” como un cargo fijo. Soy lo que la misión necesita que sea en cada momento. Emprender requiere mucha flexibilidad.
Lo que no cambia son tres cosas: crear la visión, atraer y retener al mejor talento, y nunca quedarse sin dinero.
La última la aprendí en el invierno cripto de 2015-2016. Fue muy crudo y fue el primero para nosotros. Yo sabía que un producto no funcionaba, me demoré en cortarlo y casi nos cuesta todo: cerramos la Serie A con solo un mes de runway. Desde ese invierno no retraso lo que ya sé que tengo que hacer.
No me veo haciendo otra cosa que emprender. Lo vivo como una pulsión interna, casi de génesis: el instinto de hacer existir algo que antes no existía. Creo que está en todos nosotros. Crear valor es, de alguna forma, hacer la obra de Dios, porque refleja el acto fundacional de la creación.



































