Delfín Jorge Ezequiel Carballo
Accionista cocontrolante de Banco Macro
“Si uno sabe mirar y analizar la realidad, aun en los peores momentos surgen posibilidades”
En 1974, junto con Jorge Horacio Brito, empezamos a operar como inversores en el mercado financiero argentino. A comienzos de los años 80 nos convertimos en intermediarios en el mercado de capitales y, en 1985, adquirimos Macro Compañía Financiera, que en 1987 transformamos en banco. Hasta 1995 trabajamos con un modelo de negocios caracterizado por una alta concentración de depósitos.
La crisis originada en México, conocida como “Efecto Tequila”, nos obligó a replantear ese modelo. Decidimos llevar nuestra operación a las zonas menos bancarizadas del país, aprovechando el proceso de privatización de los bancos provinciales, y así nos convertimos en un banco minorista clásico.
La rapidez para leer la nueva situación que dejó la crisis, y para definir el rumbo a seguir, es la primera característica que quiero destacar de la conducción del banco. Los cambios nacen de la necesidad, no de la comodidad. Lo importante es darse cuenta a tiempo, y nosotros lo hicimos.
El segundo hito que quiero destacar es la compra y posterior fusión con el Banco Bansud. Lo menciono porque refleja la templanza con la que actuamos: el acuerdo se firmó en el momento más álgido de la peor crisis política y económica que atravesó la Argentina. Ese mismo día renunció el presidente De la Rúa y el país quedó acéfalo. El tiempo demostró que fue una decisión acertada.
Con esto quiero transmitir que si uno sabe mirar y analizar la realidad, aun en los peores momentos surgen posibilidades. Argentina es un país donde nunca hay que bajar los brazos, porque siempre puede haber una oportunidad a la vuelta de la esquina para quien sabe detectarla.



































