Eduardo Costantini
Fundador de Consultatio
“No se construye nada trascendente con mentalidad de escasez”
Tengo grabada a fuego la imagen de mi padre sentado en la cama con una libretita haciendo las cuentas de sus inversiones en la bolsa. En esa casa aprendí el valor sagrado del esfuerzo y también comprendí una lección económica fundamental que definió mi vida: cuidando los centavos podés no hundirte, pero la verdadera transformación patrimonial no pasa por recortar costos, sino por saber multiplicar los ingresos. No se construye nada trascendente con mentalidad de escasez. Cuando ideamos Nordelta o Puertos, muchos analistas miraban el costo del movimiento de suelo y me decían que era una locura inasumible. Yo no miraba el costo presente, sino el valor futuro que íbamos a crear al transformar un bañado en una ciudad planificada.
En la Argentina, si mirás la coyuntura del día a día, directamente no ponés un solo ladrillo. Vivimos en una montaña rusa permanente de devaluaciones, inflación y giros políticos que paralizan a cualquiera. Sin embargo, los proyectos que perduran son los que se conciben con independencia de la coyuntura: se diseñan para 50 años y se ejecutan con disciplina inquebrantable, sin apalancamiento tóxico ni atajos financieros.
Lo que le da valor a la tierra no es el metro cuadrado en sí, sino el concepto de vida que sos capaz de articular alrededor: la educación, los espacios verdes, la sustentabilidad y el arte conviviendo en armonía. En el desarrollo urbano, como en la creación del Malba, mi guía nunca fue maximizar el margen inmediato, sino la búsqueda de la belleza y la trascendencia. Cuando ponés el foco en la calidad extrema y en la coherencia ética, la rentabilidad termina siendo una consecuencia inevitable del trabajo bien hecho. El éxito depende mucho de la energía interior que uno transmite a cada emprendimiento.



































