José Luis Manzano
Presidente Integra Capital
“Durante años viví con un bolso preparado para ir adonde estuviera la persona que sabía algo que yo necesitaba aprender. Todavía lo hago”
Aprender a escuchar.
Hace más de 30 años empezamos sin dinero. Literalmente, con cero. Mirando hacia atrás, podría intentar construir una explicación sofisticada sobre cómo llegamos hasta acá. Pero la verdad es bastante más simple: muchas de las mejores ideas que marcaron mi vida no fueron mías.
Aprendí temprano que escuchar es probablemente una de las formas más valiosas de inteligencia. La decisión de entrar en energía, por ejemplo, nació de una conversación con un gran amigo. Yo insistía con las telecomunicaciones y él me dijo que estaba equivocado, que había que diversificar. Lo escuchamos. Años después, esa decisión terminó transformando nuestro camino.
Me pasó muchas veces. Con la energía, la minería y los recursos naturales. Las oportunidades suelen estar a la vista; lo difícil es prestar atención. A veces aparecen en una conversación y otras en documentos olvidados durante décadas. Algunos de nuestros descubrimientos surgieron de sentarnos a leer viejos registros petroleros de los años 40, 50 y 60. La información estaba ahí. Había que tener la curiosidad —y la paciencia— de buscarla.
Una buena idea y el optimismo son indispensables, pero no alcanzan. Hay que acompañarlas con trabajo duro, disciplina y rigor en la ejecución. Las ideas importan, pero lo que finalmente transforma la realidad es la capacidad de llevarlas adelante, todos los días, con método, foco y perseverancia.
Hay que moverse, preguntar, equivocarse y ejecutar. Durante años viví con un bolso preparado para ir adonde estuviera la persona que sabía algo que yo necesitaba aprender. Todavía lo hago.
Si tuviera que resumir estos años en una enseñanza, sería esa: hablar un poco menos, escuchar un poco más y nunca perder la curiosidad. Muchas veces, la próxima gran idea ya está frente a nosotros. Solo hay que saber reconocerla.



































