Laura Catena
Directora general, Bodega Catena Zapata. Fundadora de Luca Wines y Domaine Nico. Fundadora del Catena Institute of Wine
“Mi relación con el vino cambió cuando empecé a trabajar con mi padre, quien se propuso demostrar que la Argentina podía hacer vinos a la altura de los mejores del mundo”
Como productora de vinos, estoy en el negocio de generar placer en la mesa, y de preservar la naturaleza y la cultura. Pero no siempre entendí al vino de esa manera. Cuando era joven decidí estudiar medicina porque quería hacer algo que ayudara a la gente. Me interesaban la biología y la ciencia, y no estaba convencida de que hacer vino fuera algo más que un negocio. Y ciertamente no me interesaba hacer dinero.
Mi relación con el vino cambió cuando empecé a trabajar con mi padre, quien se había propuesto demostrar que la Argentina podía hacer vinos que estuvieran a la altura de los mejores del mundo. Al principio, yo simplemente quería ayudarlo. Pero lo que empezó como una forma de acompañar a mi padre se convirtió en una obsesión por elevar nuestra región y entender qué hacía especiales a los vinos de Mendoza. Empecé a comprender que el vino no era simplemente un producto. Era agricultura, historia, ciencia, familia y cultura. Los viñedos de Mendoza forman parte de una tradición agrícola que comenzó en el siglo XVI, y mi propia historia familiar está ligada a la cultura italiana y mediterránea que llegó al país con inmigrantes como mi bisabuelo Nicola Catena. Y fue ahí donde volví a la ciencia.
En 1995 fundé el Catena Institute of Wine porque teníamos muchas preguntas y no teníamos siglos y siglos de prueba y error para encontrar las respuestas. Hoy el Catena Institute lleva más de 40 publicaciones en peer-reviewed journals y es pionera en estudios sobre el cambio climático, los vinos de montaña y el Malbec.
Mi formación como médica también influye en mi manera de pensar el vino. La ciencia sobre alcohol y salud continúa evolucionando, y la moderación es esencial. Pero también tenemos que poder hablar del lugar del placer y de la cultura. Una copa de vino en la mesa no es simplemente alcohol: representa naturaleza, geología, historia y el mundo social del humano. Y para mí, personalmente, representa 125 años de familia bodeguera en Argentina. En 2027 celebramos 125 desde que mi bisabuelo italiano, Nicola Catena, plantó sus primeras vides en Mendoza.



































