Diego Fenoglio
Fundador de Rapanui
“Construir una empresa también significa construir una familia y un futuro”
Cuando yo tenía 20 años, mi padre falleció repentinamente y como hijo mayor me hice cargo de su empresa. No fue una decisión, fue lo que debía hacer. Tenía muchísimo por aprender, y aprendí haciendo, equivocándome y volviendo a intentarlo.
Muchos años después, a los 46, tomé otra decisión importante en mi vida, percibí que podía hacer las cosas de otra manera y mejorar todo lo que había aprendido durante tantos años en Chocolates Fenoglio. Por esto vendí mi participación y decidí empezar nuevamente de cero.
Así nació Rapanui. Con el tiempo llegó otro de los grandes orgullos de mi vida: incorporar a mis tres hijos, Leticia, Aldo y Julián, a la empresa y compartir con ellos, en partes iguales, la participación en sus resultados. Para mí, construir una empresa también significa construir una familia y un futuro.
Aquellas dos decisiones me enseñaron algo que todavía me acompaña. Uno nunca está completamente preparado para lo que viene. A veces son las circunstancias las que te obligan a dar un paso; otras veces sos vos quien tiene que animarse.
Siempre creí que, si estás convencido de que podés hacer un producto mejor, tenés que intentarlo. Pero no alcanza con una buena idea, hacen falta muchas horas de trabajo, compromiso y, sobre todo, “convertir el trabajo en pasión”. Este es mi secreto: yo no trabajo, disfruto.
Estoy convencido de que los sueños hay que concretarlos. Y hoy tengo uno enorme: construir en Bariloche, durante los próximos dos años, un estadio para 4.000 espectadores con dos pistas olímpicas de hielo. Quiero que Bariloche sea la ciudad invernal más moderna de América Latina y que el hockey sobre hielo, el patinaje artístico y la pared de escalada se conviertan en disciplinas capaces de llevar a la Argentina a ganar medallas olímpicas en los próximos 10 o 12 años.
Siempre hay un próximo desafío. El mío es traer una medalla olímpica.



































