Eduardo Elsztain
CEO de Grupo IRSA
“El futuro siempre termina modificando la lectura del presente”
Hay decisiones que se entienden mejor 10 años después. Hace 11 años inauguramos Alto Comahue, en Neuquén. En ese momento no era evidente para todos lo que podía pasar en la ciudad y en la región. Nos decían que la recuperación de la inversión podía llevar 25 años y que estábamos equivocados. Pero con el tiempo el escenario cambió. Y Vaca Muerta transformó totalmente la dinámica de Neuquén y aquel proyecto encontró una relevancia que entonces era difícil de dimensionar. Hoy los locatarios básicamente nos piden más metros.
Pensar en estos 10 años de Forbes me lleva justamente a eso: a recordar cuánto importa jugarse sabiendo que las condiciones perfectas no existen y que el riesgo es parte fundamental de emprender. Algo parecido me pasa cuando pienso en Ramblas del Plata. Hace casi 30 años que imaginamos ese proyecto. En el camino hubo diferentes propuestas, cambios de contexto, conversaciones y varios intentos legislativos. Lo que durante mucho tiempo parecía lejano hoy empieza a convertirse en realidad.
Los negocios, como el país, se miran distinto con perspectiva. Hay proyectos cuya lógica puede no resultar para todos evidente en el momento en que se deciden y que adquieren otro significado con el paso de los años.
Por eso, cuando pienso en los próximos 10 años, más que intentar anticipar exactamente cómo será la Argentina, me parece importante preguntarnos qué estamos construyendo hoy que pueda tener sentido entonces. Porque el futuro siempre termina modificando la lectura del presente. La cuestión es animarse a construir algo que pueda soportar ese paso del tiempo.



































